21.11.11

amo

dejarte así

20.11.11

half light

me dijiste, estoy
soy
demasiado joven

la noche se cae
y habría que correr
encerrarse
tirar la llave

y si ella me rasguña
sólo lo hace holgadamente
ahora
cuando el sol se cae
somos libres

y si se cae
todo cambia
no nos reconocemos

podremos correr por esas calles
que creemos haber conocido
ahora
esconden tanto

es como
meter la totalidad del océano
en un caracol

nuestras cabezas son casas
con pocas ventanas

y cuando creés escuchar voces
son tan sólo ecos.

19.11.11

yo no sé
si fue el sol o la permetrina, pero te digo

a la tarde
me ardía todo

me ardía la culpa

chau, chau, mi amor
dije esto tantas veces
que no tiene sentido.

18.11.11

me toco

me estoy tocando

12.11.11

101 días, ignacio
en serio, estamos

¿grandes?
tengo tantas ganas de quedarme
que voy a salir rajando

siempre hice lo mismo, a ver

tu novia me acaba de robar dos horas de sueño.

11.11.11

100

te escuché
un rato largo
por ahí hablé más yo

tu acento es parecido al de
ese pibe que pinta
que era mi amigo

y me dí cuenta

que la gente de ahí habla raro
habla lindo

ahí estuve yo hace un par de meses
escribí puras porquerías
quizás me curaron las parafasias, las
florcitas amarillas

el punto es que
perdí el control
yo
nunca me entrego
a ninguna situación
excepto esa
y no en general, esa misma
la de anoche

la gente que crece en lindos lugares
besa lindo
me dirás
que debe ser hermoso concordia
que no estuviste
pero entendiste la esencia
y sí, es hermoso
y yo no beso
ni te llevaría a ella

pocas personas usan esa palabra
me dijo otro hace unos días
pero concordia, aunque no creas
tiene mucho de nosotros
por algo no pienso llevarte nunca

tenés tatuado
algo fantástico
digno de ser besado

los ladrones y las serpientes
necesitan una casa
dios sabe, yo busco una
muy lejos de la tuya, y hace
tiempo
que no uso medias

podés afirmar
que me diste vuelta como a una

pero sabés, es
jueves
y de acá al lunes falta mucho

decís que la querés
porque la entendés en su demencia

y ella no se empastilla
para nada
para nada como yo

pero en esa cajita queda
un lunes
un martes

o ese dios que sabe, la usaremos toda
y espero otras

no querés que te cuente
lo sola que estoy
pero lo estás viendo
y lo elijo

anoche, sabés
dormí con alguien después de tiempo
y se sintió bien
despertar estuvo bien
sin pastillas

y con tu beso, hermoso
en un lugar en el que no me besa nadie.

9.11.11

98

como si estuviera subiendo
con la puta piedra
levantándola
rompiéndome la espalda
(que ya está bastante rota)
alcanzo la cima y no hay nada

digo entonces
para qué hice todo esto
ni siquiera preguntándomelo
para qué hice todo esto

tengo a un tipo dormido
al pie de la cama

lo tengo dormido
en el costado de la cama en que suelo dormir yo
y me digo
para qué carajo se quedó
para qué hice todo esto

hace tiempo ya que no puedo dormir con nadie
que los agujereo con la mirada
hasta que me canso
de mis ojos
de los suyos ya
claramente me cansé

si viene alguien algún día
a reclamarme
que mis ojos son iguales
me parecerá justo

entendeme, la heterocromía
le pasa a pocos
si no sos perro ni gato ni caballo
más bien si sos hombre

entonces te digo
no puedo
por mucho que quiera no puedo, y llevo
100 días dibujando
una sombra en la pared
en una pared en la que claramente
hubo dos ojos distintos
y yo ya no puedo ver el mundo
como si los míos fueran simétricos

julieta, podías
cuantificar
casi todas las cosas que te rodeaban
podías meterlas en una estadística ridícula
paranoíca
hipocondríaca

julieta, conociste a una persona
cuyos ojos reflejaban
lo que queríamos todos en el fondo:
ser dos al mismo tiempo
dos en uno
e inclusive tres

te dijeron hace un tiempo, julieta
que eras tres
y yo creía que no
que era imposible
que dónde estaba la otra

y es la que narra.

8.11.11

97

y si me arranco una costilla y te la doy, pensarás
estoy exagerando

pero despertarse a la mañana y saber
todo lo que yo sé ahora es
corrosivo
es
asesino

entonces
si me arranco una costilla y te la doy, pensarás
es lógico

bastante más sincero que tener
el cuerpo guardado
inmóvil-inútil
sin poder dárselo a nadie

y con los dedos bordeándola
queriendo extirparla.

1.11.11

6

but that's not the shape of my heart
me está sonando como una patada
o como todo lo demás
en los dientes del perro

yo no sé si es que le temo más a eso que existe

pero ya sabés,
el miedo es un campo minado

y yo no pude
ni en dos años

ni en las palabras que usa un suicida
i, me, mine

pero va a llegar eventualmente
y está hasta en el cepillo de dientes

i, me, mine
killing lies

te amo más que tener diecisiete
pero no estoy en condiciones de admitirlo.


tan jodido tenías que ser
me gustaría que hablar fuera como
amacarse
o atarse los cordones
(pero también tuve que aprender)

hoy tengo algo desesperante en el pecho
que es, jocosamente, la espera
es el miedo, tendré que
ocultarme o

cuando todo lo que podría decir
es tan sencillo
conformarme con escribírtelo
es casi peor
tanto peor

que esperarte a las 3 de la mañana
con el corazón en una mano
y el cenicero en la otra.

31.10.11

nadie lo salva de sí
nadie lo salva de sí
dice pablo

pero hay noches
en las que nos creemos lo contrario

es un poco creérsela, ¿no?
ver el mundo como
un lugar perfectamente transitable

esquivando siempre
rozando,
pasando por el costado
desgarrándose un pedazo de piel
y dejándolo colgado
en un obstáculo
del que nos costó desengancharnos

entonces creo
que nadie lo salva de sí
en tanto él no piense salvarse

nadie lo salva de sí
y a mí tampoco.

26.10.11

por eso en esta distancia absurda a la que nos sometemos
me sonrío

tengo una lista de cosas
tengo una lista de cosas para

hacerte cuando
lista A.

24.10.11

Debe ser que el tiempo es ajeno a la misericordia. Que los brindis son hipócritas, que nunca los propongo yo. Nos equivocamos de a dos o tres noches, nos alejamos del consentimiento. A veces cada uno es cada uno y juntos no hacemos ni medio. Pero de vez en cuando el mundo es un lugar perfecto, mirarse los dedos y sentir que no están manchados. Y a pesar de la perfección, y del miedo, también hay días en los que creo que estamos tan sucios que ya nada podrá lavarnos, o volvernos más puros. La dislocación del llanto. El silencio del alba, de unas cuantas noches. Es el silencio. Esa es la daga que me envenena.

(pero el mundo es un lugar perfecto, está hecho para nosotros)

Los días que me levanté pensando que ya estabas despierto. Los días que me despertaste vos. Las veces que dijiste cosas horribles, como si quisieras verme sangrar. Sabés, extirpámelo. No quiero esto. No lo quería en aquel momento, y aunque lo abracé, ahora no. Mi estadío destructivo y yo estábamos bien. El harén estaba bien. El control y la pérdida del mismo de la mano de la violencia, también estaban bien. Ahora soy dependiente. Ahora creo en la insuficiencia. Creo en el ser insuficiente. Por cada desliz de tu dedo sobre mi mano, por cada abrazo eterno hay un puñal simultáneo que se clava en mi sien. Recordándome la imperfección de lo perfecto. La respuesta siempre es que no quiero. Que no quiero esto, que no quiero aquello, pero definitivamente tampoco quiero dejar de sentir todo lo que me provoca respirarte, tenerte cerca. Lo podemos cambiar, lo podemos cambiar por la libertad, por la parcimonia. Vos podés volver al pasado, continuar con la apatía. Yo puedo moverme. Siempre habré de moverme.

Me miró a la cara y me dijo “ésta es la promesa de algo mejor”. Ahí, desde abajo, desde los diez centímetros menos que yo de altura que tiene. Hizo ese gesto con la mano, con el que generalmente sostiene la mayoría de los objetos que sus huesudos dedos de uñas cortas tocan. Y pintadas. Y mal pintadas, horriblemente pintadas, con algún color extravagante. Yo nuncá llegué ahí y sin embargo estoy acá. Como si fuera un honor.

Entonces lo que tengo que entender por el regalo aquel es que siempre que alguien traiga entre sus manos algo que menosprecia, porque promete la venida de otro mejor, quita el valor que podría haber tenido subjetiva y objetivamente en cualquier circunstancia el objeto en cuestión.

Entonces veo que la promesa, el juramento, es la latencia de que en otro contexto, lo venidero será más ameno que lo actual. Ante los ojos del condicionante, claro está. Porque el libro no era malo, y yo a ella la quería. Y todavía la quiero, pero nunca me regaló otra cosa.

Ahora, el día que me dijiste “vos sos lo más lindo que tengo”, que en realidad no sé si era la conjunción de mi llanto ridículo con un “yo también”, y hacías ese gesto con el brazo, ¿me estabas prometiendo que después venía algo más ameno?, que lo hacías por la pura e innecesaria colisión de ambos en un punto intermedio glorioso que extraño la mayor parte del tiempo. Sobretodo la decisión de reventarme constantemente y resfregarme sobre vos para poder extraer cualquier tipo de fluido que te pudiera hacer sentir caliente. Estoy transfiriendo, ya sé. Pero más que caliente, importante. Insensato, necesario, suficiente. Caliente. Atroz.

Es difícil remontar las situaciones cuando creés que ya dijiste todo. Cuando estás convencido de haberlo hecho. Cuando sabés que te mordiste el labio, y lo seguirías haciendo.

Acababa de llegar

estabas incandescente

y el premio era mío

nada que no cueste sentirse molido a palos

tan temprano como para decir

que quiero algo

que voy a conseguirlo

la carne es débil

pero quizás la lengua

llegó inclusive más lejos que la pija

que la mano.

Me arde (un poco)

en avión

(y a unos cuantos)

incandesente

como cuando te morís sin estar seguro

inventaste todo lo que te hace bien

lo que te hace mal

pero el viernes te consagraste

inmóvil

(es que hay gente)

un día te tiré arriba de la cama

abri la caja

y te arranqué todo

te hice llorar

estás verde

pero no vengo a envidiar el pasado

sólo quiero arrancarte la yugular

quería que me sacaras de casa

pero me metiste más

agujereando cada puto mueble

(giraste)

metiendo cada parte

de mi descuartización

adentro de cada uno

cómo compaginás estar herido

(y estar mojado)

masoquismo: nunca estuve tan caliente como cuando me hiciste sangrar

reproducirlo hasta el hartazgo

no va a ser lo mismo

despertarme con fiebre y lastimarme

no va a ser lo mismo

masturbarme

pero me estoy divirtiendo tanto.

me acaricia la nuca con la yema de un dedo,
el gesto automático es agachar la cabeza, en una suerte de ridícula alegoría.

me gustaba que se dejara el pelo largo.

la casa es un desastre,
los días son más cortos,
hace unos años me pidió que nunca dejara de ser libre.

me dejó

el tiempo
las armas
la ridícula melancolía de la adolescencia
hundida en una suerte de pedestal

que construyó para rendirle culto a mis piernas

para mirarme desde abajo y decirme
que tengo el valor para desagotar la tormenta.
como intentando clavar la mirada en un punto fijo
arrancado con violencia de mi vista

lo de atrás ya pasó

me arden las yemas de los dedos

me revuelvo el pelo
de nuevo
para despeinarme

separo

los
sonidos
de
a
uno

poder presenciar la última gota de silencio
de los escombros
entre edificio y otro

de una casa que acaban de demoler

desmantelar

antes el mundo
se iba a desarmar
(lo mismo había con qué pegarlo)

y lo quería más que al viento,
pero volcó la taza.

Cuando hace frío generalmente es tarde. Yo te dije. Tantas veces. La verdad es que te extraño. La reconstrucción del bloque del pasado, única, la hago por partes. No pienso en el dolor, no cómo me gustaba pensar antes. Era masoquista. Ahora tengo una revolución de los mil demonios dentro mío. Quisiera decirte que si tuviera un sólo amor, sería el tuyo. Que soy la mitad de mujer de lo que era. Si te enamoraste tarde, te confundiste. Si lo hiciste antes, ya no estoy así. El miedo es un campo minado, y la tarea (es) de estar solo. Ayer a la tarde cuando me acosté a dormir, eras lo que más quería. Todas las tardes eras lo que más quería. Ahora puedo tener diecisiete, y ser libre. Ser culpable. Cuando te sostengo, al menos esas responsabilidades van de a dos. Mirarte de reojo, y al horizonte. Es verde. Así estamos. Te arrepentiste. Yo también, y tanto. Lo hago ahora, que puedo agarrarte la mano y decirte “hagámoslo de nuevo”. Seamos condescendientes. Los dos. Que es peor que atravesar el infierno atragantados. O mejor. Sin poder distinguirlo. Hundirme en el colchón, abrazándote. No sos eso, y yo tampoco. La falta de definición es una foto fuera de foco, mi vista al salir del trabajo. No poder distinguir los colores a lo lejos. Ni los números. Ni las letras, ni las calles. Ni tu sonrisa. Ni que estés parado a dos metros, esperándome. Yo te estoy esperando. O estuve haciéndolo más tiempo del que quisiera contarlo, y sin embargo, es tanto menos. Tanto menos que me asusta. Tanto menos que te amo. La decisión es amarte, con vos o sin.