1.11.12

well, who do you think you're fooling?
you say you're having fun
but you're busy going nowhere
just lying in the sun.

30.10.12

papeles perdidos (de superaciones y uno de cada)

Octubre de 2011
Y es entonces que a ésta hora intento
configurar lo que tengo adentro, ponerle
un nombre-

Ignacio es eso que siento cuando estoy
recostada en una habitación que parece
ya no ser mía, ya
nunca más serlo

es un vacío

tan grande como lo que cabe en mis ojos al mirar a través de la ventana
hoy me dolés como me duele Concordia
porque es donde vengo, eventualmente
a creer que puedo sanarte
donde todos me convencen
que vas a pasar
y probablemente, y hasta entonces

la misma Concordia a la que hubiera querido traerte
pero hoy tengo un vacío
y si te llamo ahora por ahí me atiendas, y
lo remarques
y lo subrayes, con
la fibra que me regalaste
un día que

tan lejos quedan los días
en los que te esperaba y nos queríamos
yo no te puedo sanar, Ignacio
porque no lo busco

y como el dolor de otra persona

es un vacío

pretendo jugar
a que el edificio de enfrente
es tanto un ojo tuyo
y el que no me daba miedo,
aunque fuera raro ver celeste
a contramano

en poco tiempo
la cama nuestra no va a estar
y en parte ya no está
tu parte, tan poco tuya, que
tan bien supimos robarle a los descuidados
ya no es ninguna cama en la que pueda acostarme
¿sabés lo que duele eso?

es un vacío

que no encontré llenar
con lo que tenía en el bolsillo
y es que nosotros nunca tuvimos nada
y eso era estar vacío también

era bajar por Salguero hasta Las Heras
a cualquier hora
y nombrarte
y beber y pajearme
bajo tu nombre completo,

eso
no sólo es el vacío, sino también el sentimiento
de no tener nada, de
mirar el teléfono y saber que
ayer, hoy, pasado mañana
podía llamarte, y tanto tenía que hacerlo
pero preferí el vacío y el silencio

Ignacio, ésta
es una casa que abandono, en breve
como abandonaré la mía
porque la mataron
la mataron y estamos jodidos, estamos
jodidísimos
y ya no puedo contártelo

Concordia todavía existía y yo
quería traerte
pero ahora mismo
ésta noche maldita, que tanto se parece al infierno
el edificio de enfrente
es tu ojo marrón
y el otro que me sonaba más bien a verde
y las cuatro cosas van a caerse
pero no así el infierno, y vos
¿podés dibujar el infierno?
yo podré intentar describirlo, vos
¿podrás dibujarlo?
porque en un mundo en el que todo se arregla mediante pedazos de papeles
¿todavía creés en nosotros?

es un vacío
que me pesa como si estuviera lleno,
como si estuviera llena.


a Ignacio, en todas sus formas heterocromáticas: 
todos nos caemos a veces, 
y así como me dolía, y dejó de dolerme, a vos también dejará de dolerte el abismo,
pensá que a esto lo escribí hace más de un año,
exactamente en la noche en que Concordia se prendió fuego
y ya no supe más cómo llegar a ella.

29.10.12


y no sé qué carajo de día
de qué mes
me levanté peor que hoy

te acostás a dormir como un estúpido
porque ya no te dan los sesos
y pensás, que por alguna extraña razón
y aunque fuera una razón muy drogona
vas a despertarte mejor

y acá estoy
8 horas de sueño
un litro de té
los ojos casi que me sangran

pero esto no sos vos, eh
nunca tendrás el placer de que te diga
que a esto me lo hiciste vos
que me hiciste caer

y tu foto corroída por la humedad de la inundación
como 10 cigarrillos
y una lista interminable de cosas para hacer

y no,
no estoy mejor.

vos nunca vas a poder decir
que con el tiempo pintás peor
a lo sumo estarás, quizás, meses
sin pintar
pero no me vas a decir que no aprendiste
que no podés mejorar

nosotros, ah
nosotros cada vez escribimos peor
y nos la pasamos añorando
los fatalismos adolescentes
que nos alimentaban líricamente hasta el cansancio

hoy estás cansado de no poder escribir
de que no se te caiga una línea
pero lo peor
es que quizás ni siquiera estemos viviendo las cosas
con la intensidad suficiente
como para volcarlas en el papel y ya

antes no teníamos siquiera que corregirnos
ahora nos pisamos las letras

y nadie te dice
que en un acto de bronca no vayas a tirar un lienzo a la basura
pero para nosotros hacer añicos una hoja de papel
no sólo es insolente
es arrancarnos un pedazo de alma.

si bien dije que cuando pasara un año
iba a arrojar una piedra al río
simplemente no lo hice

quizás no se me cantó
quizás
de una vez por todas traté de dejar en paz
a esos muertos
a esos dos que éramos
y que jamás volveremos a ser

estos días volví a pensar
dónde carajo estabas
y de cualquier manera ya no quiero verte

como si ese mediodía
en el que te pedí que no viajes
hubiera solucionado algo
fue una despedida decente, sí

vos y yo nos despedimos un millón de veces
ese día al menos tuvimos dignidad

y ahora me pica sentir que estás lejos
no sé bien dónde
haciendo no sé qué
y a veces pienso que mandándote un mail se arregla

pero si podrías haber dicho algo inteligente
"te conozco, nena"
y no tuve qué contestarte
más que mandarte a amar a otra (de nuevo)

y no es que crea que vos no sepas amar
carajo, no
me recordaste cómo se sentía la vida

pero hace un año
con la campera sucia
y tus lentes fisura
dijiste algo así como "acabo de despertar"

y estuve toda la tarde tratando de mirarte, porque
actriz no mira a cámara
mucho menos a montajista

y decís vos que me hiciste unos primeros planos terribles
que nunca ví
porque primero no me dejaste y después ya no quise

y vos catatónico, yo adúltera, hace un año
sentados en el sillón de pablo
tomando café
escribiendo un monólogo
fui a prenderme un cigarrilo
y me dijiste
"hey, ese encendedor es mío"

y los recuerdos que siguen
nos tienen en el piso de mi otro departamento
primero a mí, colgada del teléfono
después a vos, colgado de una botella

y hace exactamente un año empecé a amarte
como nunca más pretendo volver a amar en mi puta vida
porque amé a un muerto.

27.10.12

la fragilidad de las cosas


Lautaro, casi que poseído. Con el pelo todo transpirado, la cabeza pegoteada a la pared, que bien le hacía de respaldo, en la cama que no tenía uno. Las camas de los telos suelen no tenerlo, y si lo tienen, son asquerosos. Y deben tenerlo porque seguramente los forren con esa tela sintética asquerosa con la que recubren casi todo para después poder desinfectarlo.
Lautaro, casi que poseído, no mirando hacia el techo, sino mirándose a sí mismo, a una distancia de tres o cuatro metros, al espejo que estaba colocado frente a la cama. Lautaro, todo acabado e hipócrita, se contemplaba a sí mismo en un acto de narcisismo cruel el fumar mirándose, en vez de mirarla a ella, sentada, desnuda, al borde de la cama, con la cabeza gacha y los hombros encorvados.
En otras épocas, cuando Lautaro era joven y de vez en cuando quería estar con alguna, solía llevárselas a telos como éste, en el que está ahora, en el que ya ha estado antes, gastándose casi todo su sueldo de librero aburrido de calle Corrientes. Está bien, pasaron los años, pero en aquel momento se preguntaba lo absurdo que era terminar en un albergue transitorio, con alguna que había conocido por ahí. Cuando lo hablaba con sus amigos les decía algo así: “… es como que ya está. No podés pagar un telo para no coger toda la noche, o para no coger, si lo pagaste tenés que hacerlo.” Y en aquel entonces, giraba por su cabeza la idea disruptiva de que los telos eran lugares asquerosos, porque la gente no los usaba para amarse, sino para coger. Y él no amaba a la mayoría de las chicas que llevaba, puesto que de amarlas, se las presentaría a sus viejos y se quedarían a dormir. Pero en los telos tampoco se duerme, así como es que no se ama.
Pasado el tiempo, Lautaro asumió que las pocas mujeres por las que quizás sintió algo no eran dignas de ser llevadas a telos. Por eso ahora los frecuenta con prostitutas, quienes no le importan, y con las que es más fácil asumir que lo único que tiene ganas de hacer es cogérselas. El telo, al final, puede terminar siendo mucho más barato que una salida, en la que tendría que invitar a una mujer a comer o a ir al cine, y definitivamente, tratar de llevársela a coger. Por eso es que las putas no le resultan tan caras, y le ahorran todos los delirios existenciales y la paranoia que le agarra cuando sale con mujeres, las que él denomina “reales”.
Pero esa noche, mirándose a la distancia en el espejo, fue cuestión de desviar su vista un par de centímetros para darse cuenta que esa prostituta, poco real ante su percepción, estaba sufriendo. Se encontraba al borde de la cama, sufriendo. Y él no podía entender por qué estaba tan encorvada, quizás estaría llorando. Lautaro no lo sabría hasta calzarse los anteojos, pero así fue. En un acto de contemplación de sí mismo, completamente pagado por sí mismo, comprendió que había otra persona en la habitación, una habitación que no era la suya, y a la que jamás la habría llevado, porque ahora que vive solo guarda cierto recelo para con su casa y sus cosas, al punto que no sólo no ama a ninguna de las mujeres que conoce, sino que además, por descarte, decidió pagar prostitutas y ahorrarse todo ese preámbulo que lo hastía.
Lo único que pudo hacer fue preguntarle si estaba bien. A lo que ella no le contestó nada, y le pidió que le pagara para irse. Lautaro esa noche decidió pagar el pernocte, a pesar de que la prostituta se fue, y quedarse, con desayuno incluído, durmiendo hasta el mediodía en una habitación que suya no era, pero que se la pudo adueñar un rato por un par de pesos más. En ese momento también supo que se le volvía imposible amarse a sí mismo, y que tampoco era tan mala idea aparecerse por esos lugares, de vez en cuando, solo, para reafirmar que en su casa está fuera de sí mismo, y que en las camas asquerosas, en donde se han revolcado cientos de personas, con respaldos forrados sintéticos o no, puede llegar a reencontrar esa estupidez animal que le recuerda, que cuando no siente nada por nadie es mejor pasársela solo.

mentís si decís que no recordás en el silencio
lo que eran gritos

real es superar la turbulencia

el dolor del poema de la otra noche
no era más que el amor despegado de mi vientre
como ya vos

de las mejores cosas que conozco
o eventualmente volver a llenarte de pasto el pelo.

25.10.12

I've been so quiet these last few days, that my mind has been an orgy. You could have poisoned me, but you didn't even bit me. I'm a non-believer in the playground with god. Please, deceive me.
Beside the battlefield, I could only tell: don't listen to me. Don't you ever listen to me. I fucking wanted you since the day I've met you, and I've got exactly your same desires. But please, stay away. I can't stand by them right now. I can't even stand by myself. Be patient. I'll change and we might have our so fucking called stupid love. I know I've been hurting you like hell. I've been scared, but I've been protecting you. Stay fucking away. I love you too, and life is long.

21.10.12


me enamoro de las cosas
de los objetos que miro fijo
cuando me dejo ir, me dejo hacer
aquello que se supone va a sanarme, pero me mata tejido
que arrojan al tacho de residuos patológicos, como a mi alma
soy un pedazo de carne
y ahí arriba, a veces
siento que me muero un pedazo más

la oda a los objetos punzantes
(y después se preguntan qué es toda esta cantidad de acero quirúrgico en mi cuerpo)
agujas, generalmente, que inyectan o extirpan
agujerean
punzan o me envenenan remedios
y que más de una vez me habrán limpiado el plasma
de una cantidad desmedida de alcohol

maravillosas toxinas en el fondo de este vaso de ron

no, sin ser agujas
todo clavo que gira es tornillo
y los hay más tornillos que clavos, en todas partes
eso me quedo mirando fijo
en el campo magnético, en la descarga de electricidad
en la punción o en la sanación

ayer Mariscal dijo
“simplemente desviaré el dolor”
es cierto, trocamos seis pinchazos izquierdos por apenas uno
uno que a pesar de mi risa ni siquiera pica
y cómo no iba a ser gracioso
enamorarme de la sábana
mientras me clavaba el corticoide

no me pensó acostumbrada
ni me pensó tan poco vieja
¿y acaso debería portar un bastón a esta altura?
uno que se asemeje a todas mis condolencias
que me sirva para pisar mejor
aquel pasado del que me jacto

e insisten con que respire hondo
cuando a esta altura soy mínimo, un agujero
un pedazo de carne
que emana humo, veneno y alcohol

¿y aún así?
¿me podés querer así de rota?
¿cómo osás amarme así de agujereada?

hay días en que las paredes son simples muros
de los que mi cuerpo ajado se aleja
y no las utiliza para sostenerse
o para volver a aprender a caminar

solés hablar de esa película, o es que me olvidé de patrón
pero él habitaba una piel ajena, reconstruida
y el opio lo hacía olvidar
¿entonces qué es esto?
no es más que olvido, el sexo
una media sonrisa de vidrio empañado
la perfecta mordida sobre tu pecho condensando
deseos, o
(ese era un poema anterior)

no es más que olvido, mi amor
a la adoración de los objetos
porque cuando estás adentro
erecto en la más puras de las formas
casi que no pienso
que a éste pedazo suelen entrarle con toda clase de asquerosidades punzantes
con la excusa de sanación

a veces hasta se las dejan sobre la mesa de luz y las tengo que tirar yo
(ni que fueran preservativos)
con el miedo ridículo de que alguien más pueda lastimarse

como si vos no pudieras lastimarte ahora
con mi manera insaciable de buscarte en el cuerpo
una yuxtaposición etérea con el mío
que te arroja a mi lado sin aliento
sin posibilidad de réplica
y seguramente con temor

estupideces convencionales
de quienes presuponen que el problema está mucho más arriba
pero ahí también han entrado
con barro y electrodos
y el umbral del dolor se difunde
en cada puñalada

a esta hora ya es cansancio, uno que no niego
de tantos años de cabalgar un enorme terreno
en el cuál hasta la más minúscula de las piedras se transforma en enemigo
por evadir a las montañas reales de la superación animal

mi amor, vos y yo jugamos
al entrelazamiento de nuestras partes
en una cuerda pagana de ocho miembros
que oscilan una jaula de la que generalmente quiero salir

si no lo viste en mis dedos ensangrentados, en lo que oculto debajo de las uñas
entonces no entendiste que hay días en los que me ahogo a propósito.

19.10.12

entonces me acordé de que en enero me preguntó por qué había alquilado este departamento
le dije que porque podía verse el cielo desde mi habitación

y me agarró del pelo y me obligó a mirar por la ventana.

18.10.12

que te llenen de agujas las piernas y te pasen electricidad básicamente es

que te llenen de agujas las piernas y te pasen electricidad

disrupción mode on
quiero un alma que no puedan arrojar al tacho de residuos patológicos.
o que mientras me cogía a ese insípido
mi abogado ya sabía dónde trabajás.

16.10.12

sleipnir, mi amor
tiene ocho patas, como nosotros

y después, odín
decís que no domesticás a la yegua.
y es que parecería que tu vida es tan poco importante
que le prestás atención a la mía

habiendo admitido que de vez en cuando miro
pero de pura voyeur
hasta me divierte.

"mi novio se va a comer una patada" se titula el disco que estoy escuchando esta semana. de corrido, sin shuffle.

ya está, ya sé que me quedan mal los novios, y que la paranoia sentimental era un objeto en desuso.

probablemente se la pegue.
creo que hoy se dio cuenta de que amo las razones para dársela.
eso me queda mejor.

15.10.12

aniquilaré a mi descendencia.


Viddy well, little brother. Viddy well. 

14.10.12


tantas, tantas cartas
adentro del cajón
los libros

mentiría si dijera que no te dediqué todos mis poemas
después de todo
todos ellos
tienen un poco de vos

j'ai tué ma mere
quizás también a victoria
se lo dije en la segunda sangre
lo que pasaría con la daga si me la enterraba de más
también se laceraría
dejaría caer lo que a ambas nos corre las venas
imbécil

de cualquier manera a ella le tocaba el pandemonio

ahí, donde arden todos los traidores
que se apellidan con tu nombre

y en la continuación de la estirpe, supe
era tiempo de arrancarnos los ojos
justo y necesario

hemos corrido por la casa
desquiciados
mordiéndonos
casi que comiéndonos entre nosotros-hermanos
peleándonos por tu amor

pero un día entrarás a ella
y estará vacía
si es que ya no sucedió antes

ah, corsario
creíste que dividiendo triunfarías
pero ahora vamos a estar solos

verás
todos tienen algo de vos
porque nunca fui al destierro con antígona

pero es cierto
hace un largo tiempo que no puedo verte
que no puedo hablarte
quizás así deba hacerse

asumiré mi posición de asesina
la única verdadera
pero también la de ciega y muda
y ya jamás pisaré tu casa
y permaneceré en el único lugar
en el que tus ojos-míos
no puedan encontrarnos

ahí donde me rompiste el corazón, papá.

12.10.12


- Tan difícil de satisfacer. – dijo Alter. Ego estaba en una suerte de consumación de risa, hambre, cigarrillo a medias y un Deseo de teletransportación a la casa de Alter que sopesara la estupidez que estaba diciendo. No es que Ego lo considerase un estúpido, es que Alter habla poco y piensa mucho. Alter y Ego piensan lo suficiente como para construir un castillo. A Ego le preocupan los sedimentos. Alter y los demás secuaces, todos ellos con características disimiles, evocan a que Ego simplemente fluya, a pesar de su contradictoria personalidad.
Ego está llamado a lidiar con la bipolaridad que le es característica, pero sobretodo con la represión de sus ideas, que se ponen constantemente en tela de juicio a la hora en la que Alter decide, sin necesidad de palabras intermediarias, abarcar a Ego con todos sus tentáculos, y comenzar con la libidinosa tarea de la reconstrucción del Pulpo.
Deseo. Ego piensa mucho en ello y es por esta razón que le aseguró a Alter que sus ideas se apaciguarían luego de poner en manifiesto la existencia del Pulpo, de volverla visible ante los demás, a pesar de la invisibilidad de la intimidad que ambos mantienen. Después de todo, Alter y Ego se regocijan hasta el cansancio, en todos sus esfuerzos por convertirse en una misma cosa, abogar por el molusco, concretarlo, y caer rendidos en dos mitades, cuyos tentáculos se transforman en dos cuerpos incompletos que se toman apenas unos segundos para descansar, decir alguna idiotez, y volver a intentar encastrarse.
Deseo. Alter piensa tanto en ello como Ego, si bien se preocupa por la satisfacción total de Ego. Alter no comprende que no es una cuestión de expectativas o de verdades irresolubles, simplemente Ego mantiene la facilidad de volver a sentirse estimulado, e intentar empezar de nuevo. Quizás Ego en sí mismo considera que sin la suplementariedad de Alter, su ángulo total no llega siquiera a los 90 grados, cuando su estima real es alcanzar ambos, los 180. Lo hacen. Deseo.
Alter se mantiene alejado la mayoría del tiempo, en el que Ego lo castiga con miradas fulminantes. Están jugando a una clandestinidad poco obvia, puesto que a Ego le es suficiente la cercanía de medio metro para poder oler a Alter y poner en funcionamiento el juego de las feromonas.
Es cierto, Ego está completamente afectado. Todo el juego está basado en una complicidad y reciprocidad que logra tentar a Alter, al punto en el que inevitablemente, no puede negarle a Ego volver a reptar sobre su cuerpo.
A veces se quedan pegados, porque Ego insiste en la necesidad de mantener al Pulpo erguido la mayor cantidad de tiempo posible, aún cuando la contextura de ambos flaquee y les tironee las tripas exigiéndoles horas de sueño que ellos no ceden.
Es cierto que Alter huele la necesidad de Ego de responder a sus afecciones. Es por esto que son cómplices, y que se encuentran en los sedimentos de aquel castillo que construyen o esperan construir, completamente entrelazados, rodeados de barro, en la espera por el cese de la lluvia inevitable, para dar por finalizada la tarea de colocación de las vigas de lo que, esperan prospere, aunque reconocen que tanto Alter como Ego, si bien Ego tiene una gran tendencia a la culpabilidad, puedan dar por finalizada la obra mucho antes de haber colocado el primer ladrillo. De cualquier manera se les volverá difícil mentir al respecto. Hasta ese momento han sentido, y mucho.
Por lo demás, el Pulpo se arrastra por los confines del terreno y les exige constantemente una atracción a la que no se niegan. No se puede pensar lo que no ha sido pensado, y Alter y Ego no han pensado, ni realizado la búsqueda arqueológica correspondiente para abarcar la explicación del movimiento que los llama a superar, pero con la fe suficiente de jamás dejar a Deseo afuera de la tríada que conforma al Pulpo.
Quizás Deseo, en primera instancia, los llamó a arrastrarse, con sus pobres tentáculos, a jugar al molusco perfecto. Quizás negaron durante largos meses la existencia de los tentáculos del otro, de esta manera jamás se verían tentados por Deseo. Pero lo hicieron. La arqueología de lo que están haciendo se remite al deseo.
Ahora bien, Alter y Ego no son siameses. Se convierten en ellos, para pensar en la unidad del Pulpo. De hecho, esa unidad es factible, y han podido atravesar bajo la forma del molusco la lluvia de los malos días. Lluvia que ya sin ser tormenta, promete acabarse pronto.
Por lo demás, Alter, Ego, Deseo, Pulpo, todos ellos juntos, son un desastre de fluidos que apenas si pueden hablar cuando se disgregan. O lo hacen, y lo hacen en pos de volver a hacerlo. Mantienen extrañas conversaciones cuando ven que el Pulpo está apagándose, finalizada la tarea de agredir sus cuerdas vocales.
A veces los tentáculos se comportan de extrañas maneras, y buscan alguna ventosa en el tentáculo del otro, para entrelazarse aún más. Es entonces que Deseo se pone de manifiesto, no considera un peligro la unión de las ventosas, más bien cree será próspero para la colocación de los ladrillos.
Pero por el momento, hay barro, lluvia, vigas, una dolorosa cantidad de profilácticos que detestan utilizar, pero que pronto quedarán enterrados bajo tierra. Y es así como Ego se arroja sobre la cama, mira a Alter con paciencia, aporta al rodeo de entrelazamiento, hasta que Alter ya no puede sostener sus visibles ataduras, ropas que impiden sentir a Ego apropiadamente prendido a su torso. Y luego, es quizás un tentáculo-pierna que decide despojarse también, y refregarse contra las ventosas de Alter.
Es entonces que ambos pronuncian las palabras más hermosas y a la vez las más promiscuas, porque saben que Deseo está colocado en la intención de prosperar la sublimación del acto. Cuando Alter y Ego se miran, sin vidrios de por medio, es que coinciden en que no existe nada mejor que hacer excepto escucharlo. Ya han activado todos los mecanismos pertinentes para lograr el encastre, y pueden sentirlo a través de las últimas ataduras que les quedan. Las que les recuerdan que son animales y mortales, a los que se les ha introyectado la vergüenza de la desnudez y el resguardo de sus partes más íntimas, que dejaron hace un tiempo de ser íntimas para ellos, o que prefieren pensar que intiman entre ellas, en otra pseudo-instancia de construcción del Pulpo, pero es una de las más valederas. Es la que lo concreta todo.
El momento final en el que Alter decide ingresar al cuerpo de Ego es uno de tensión, de duplicidad y picardía. Generalmente Ego adhiere su tentáculo-brazo a la espalda de Alter, no sólo para colaborar con la desafiante tarea, sino más bien para abrazarlo. Y si bien parecería que Ego se resiste, apenas un poco, a la mutilación que Alter le propone, bien sabe que en primera instancia, probablemente se le ocurrió a él. Y que no existe mutilación anatómicamente posible, cuando tienen muy presente, que sus partes entrelazadas no pueden significar otra cosa más que algo bello. Y los primeros deslices que realizan son extremadamente sutiles, pero implican un fin. Un fin para Deseo, que se la había pasado ocupándose de la ansiedad y la angustia. Es una suerte de poda a Deseo, que acaba por exacerbarlo aún más. Como a un árbol, con paciencia pero locuacidad, lo obliga a crecer hacia arriba, a adaptarse al medio que Alter, Ego y el Pulpo le proponen. Una forma para Deseo que no es para nada una molestia, sino un deleite. El atravesar lentamente las instancias de la tarea que se proponen, en la búsqueda casual de alguna ventosa del otro.
El pulpo es perfecto, puesto que a diferencia de otros, posee dos cabezas. Si bien ellas se las arreglan para poder entrelazarse también, reconocen que la unidad que componen física y espiritualmente, obliga a sus cabezas a conectarse, a mantener cierto artilugio, a preveer los roces y deslices del otro.
Es entonces que puede oírse el primer gemido de Ego, arrasado por la virilidad de Alter. No puede consigo mismo, puesto que el acto al que se ha encomendado, supone la entrega completa a Alter de sus tentáculos e ideas. Si bien Alter no puede oír más que lo que Ego le dice, han alcanzado un grado de simbiosis en el que pueden comprenderse apenas mirándose. Es entonces que separan sus cabezas, y se quedan unos segundos comprendiendo al cuerpo de otro, sin nunca abandonarlo, pero contrayendo las pupilas lo suficiente como para entender qué sucede. O dilatándolas, quizás, existen momentos en los que por accidente o intencionalidad, la luz permanece encedida.
Es por esta razón que ambos han decidido, en el trayecto de completarse, de expresar ante el otro, por pura recreación, lo que significa y resignifica el encastre. Ego se mantiene insistente con esta idea, puesto que a pesar de reconocer que probablemente deje de llover, y que se dispongan a colocar los ladrillos, nunca dejará a Deseo apagarse en términos de dejar de oír a Alter. De cualquier manera, sería apenas un oscurecimiento inocuo de Deseo, que supera la forma de ambos, y esperan que continúe haciéndolo. Aún cuando no son Pulpo, y se sienten incompletos, o desean arrastrarse para unir sus fluidos.
Es que Alter no puede sino disfrutar mediante Deseo el hecho de que Ego exprese su contento ante la afirmación de la unión. A veces es un simple jadeo entrecortado, tanto Alter como Ego disfrutan de apagar sus respiraciones. Anulan el oído por segundos para concentrarse en el calor de sus pieles, en la sangre corriendo. Es entonces que se ahogan, y deciden salir a superficie, para finalmente respirar. Cuando lo hacen, generalmente al unísono, el sonido que provocan es estrepitoso, y encienden a Deseo inclusive más.
Es entonces que Ego se gasta, a puras penas, por contener su respiración, y comienza a retorcerse por debajo, encima, o al costado de Alter con mayor resistencia. Parecería a simple vista que su cuerpo lo rechaza, y es tarea de Alter enfatizar aún más la mutilación. En estas instancias, dicha penetración mantiene características novedosas pero a la vez ya conocidas para ambos. Son un desastre de fluidos y lo saben, lo ponen de manifiesto. El corazón de Ego late a velocidades espeluznantes, y todos sus sentidos se potencian. La sangre que dentro suyo corre lo hace con aún mayor velocidad, y esto provoca el enrojecimiento de su cuerpo, notable sobretodo en sus labios, que a distancia de aún poder mantener la modulación o gesticulación de palabras, las transforma en gritos. Todo lo que tiene para decirle a Alter es un grito. En ese momento Alter sabe que Ego va a resistirse aún más, puesto que lo encierra con sus tentáculos al punto de sofocarlo. Pero Alter no opone resistencia, se encuentra a la ofensiva.
En la primera fiebre consumada de Ego, pueden notarse todas las características de satisfacción posibles, esas que Alter asume desconocer por momentos, pero que bien ha abarcado lo suficiente como para continuar. Deseo le provoca a Ego la necesidad de continuar, de reproducir los mecanismos de la primera de sus victorias, todas ellas cantadas, que probablemente sean dos o tres hasta que Alter las consume en sí mismo.
Alter, en un estado de adoración total a los tentáculos de Ego procede, sin un aviso previo más contundente que los decibeles de sus gritos, a finalmente buscar alcanzar una ventosa, eyacular violentamente. Es entonces que Ego, a duras penas, continúa moviéndose y rozándolo, pero por sobretodo, lo abraza nuevamente, para ofrecerle a Alter la seguridad de que no existe momento más hermoso que el que acaban de presenciar. Como si pudieran observarse, omniscientes, por fuera de la cama y de las sábanas, completamente destellantes, enamorados, completos, y es entonces cuando Deseo, por unos segundos, los amarra nuevamente y se queda perplejo ante la capacidad que tienen Alter y Ego de permanecer unidos, en un momento en el que cualquiera esperaría se separen. No quieren hacerlo, y generalmente no lo hacen.
Se besan como si estuvieran besándose por primeras veces, y se quieren en silencio puesto que es lo que mejor saben hacer. No existe instancia más poderosa en la que un tentáculo-brazo de Ego alcanza el borde de las sábanas y los cubre, entendiendo que las temperaturas de sus cuerpos y del Pulpo han comenzado a bajar, y que cualquiera de sus tentáculos-extremidades que queden separados del otro va a sufrir del frío, y de la soledad que implica desencastrarse.
Existe momento tal en que esta acción es inevitable, puesto que si bien Alter y Ego adoran profundamente la existencia del Pulpo, aún se conciben como entes corpóreos separados que pueden admirarse a la distancia de centímetros. Probablemente algún tentáculo o ventosa mantenga contacto directo con el otro, pero es más bien mediante los ojos, abiertos o cerrados, que se admiran desquiciadamente, con una paz que los recorre en su totalidad, que los lleva a buscar el abrigo del otro, y, eventualmente, permiten que Deseo se acerque lentamente a atacarlos. Pero no es lo que ellos consideran un ataque, sino la tentación de recomenzar el juego que han dispuesto continuar, aún mediante pausas, algunas más largas que otras.
Eventualmente duermen, y eventualmente se separan una cantidad considerable de metros. No obstante sus extremidades mantienen mediante Deseo la constante necesidad de acercar sus ventosas al otro. A veces pasan días, y eso los pone ansiosos. Pero a veces parecería que el viento no les provoca escalofríos, más bien los acaricia. Como ellos se acariciarían ahora, pensando en cómo se siente tenerse cerca, concretándolo. Es de las pocas grandes cosas que tienen. A pesar de pocas las adoran, jamás las subestiman, y le dan la bienvenida a aquellas que surgen, sorpresiva e instantáneamente. Y las abrazan en la oscuridad de la noche, la soledad de sus camas, las vicisitudes que los acontecen, siempre dibujando una tímida, pudorosa y sedienta sonrisa que decora sus rostros.
a veces siento
que el cuerpo se me desprende
justo cuando no deja de tironear
para hacerme caer