12.8.12


Bowie. De aquellos que dicen que les salvó la vida. Los Beatles, desde los quince, and so on. Con el pelo más largo, con un matete en la cabeza, entre las manos, por delante, por detrás, todos los costados, pateándolo con las zapatillas de lona, esa misma. Que cargaba el bajo al ensayo y pensaba que en ese preciso instante ocurrían, en todas partes, infinidad de situaciones. Justo con el recorrido del cierre alrededor de la funda, en ese preciso instante había quienes nacían, quienes hacían el amor, quienes mentían, quienes robaban, quienes querían, quienes eran destrozados, quienes morían. Todo eso en los segundos que lleva sacarlo de la funda.
En esa ciudad en la que vivía, voraz. A Corrientes yo no le miro el cielo, Corrientes te pega con el sol sobre las mejillas, y casi todo el tiempo, inclusive cuando hace frío, sentís un sudor extraño que te recubre el cuerpo, respirás pesado, te agarrás la cabeza, la sentís húmeda, absolutamente todo a tu alrededor está húmedo. Y si bien hay canciones de cigarras, y si bien hay calles interminables, y si bien todo está coloreado muy particularmente, casi todo es tierra, casi todo está sucio. Corrientes, hay días, que se siente como un pozo del que los dioses en los que algunos creen se han olvidado. Corrientes como vorágine de la destrucción total de todos los ideales humanos, construida sobre un espacio relativamente pequeño, expectante al río. Desbordada hacia los costados, llena de personas que caminan, parece que a la deriva, en una ciudad que apenas si tiene semáforos en algunas esquinas. En la cual la senda peatonal está gastada, y prácticamente nadie la respeta o comprende para qué sirve. Qué injusto, pienso, a Corrientes intacta, Corrientes perfecta para recorrerla de punta a punta, rociarla en combustible, prenderla fuego, cuando bien es Concordia, setenta y cinco por ciento cielo la que está encendida. Pero está bien, Concordia se lo merece. Concordia es un Fénix, tal como los hijos que engendra. A Concordia hay que volver para morir. Concordia es una eterna sala de emergencias, insalubre. Una guardia concurrida. Una infección intrahospitalaria. En Concordia sanar es imposible. Curarse es imposible. Y sin embargo, completamente contradictorio, creo que todo lo que pasa en Concordia, hasta el sonido de los grillos o del tren en las noches de verano, inclusive los murciélagos o los mosquitos, los perros de toda la ciudad comunicándose, ladrando al unísono, todo aquello es poderosamente perfecto y sólo le cabe a Concordia. Concordia con sus lluvias de días, con su río comiéndose la tierra, entrometiéndose en la ciudad, creciendo metros y metros, evacuando familias enteras, que año tras año saben que tendrán que llevar todas sus cosas a un galpón municipal, sobretodo en agosto. Concordia incomprensible, con sus viejos edificios, con sus perfectas casas del 1800 una al lado de la otra hasta llegar al río. Hasta abrir, Concordia, las piernas, y permitir que el tren de carga, todas las noches pase sin que se mueva ninguna barrera. Concordia con su estación, y sus bibliotecas, y sus palos borrachos y viejos crónicos y viejos borrachos, Concordia magnífica, estupefaciente, cubierta con colchones de hojas de otoño que al mirar para arriba caen cual nieve de ese cielo enorme, el más celeste que conozco, de las mañanas más hermosas que conozco, de las tardes más placenteras. Y aún así, siento a Concordia como una enfermedad terminal. Como un problema existencial. Como el lugar para morir. Como la vida de pasarse sentado con una silleta en la vereda, y un espiral, viendo pasar los autos, los carros con caballos, el viejo camión que limpia el asfalto, las vías del antiguo tranvía, los túneles subterráneos, las campanas de todas las iglesias en las que hay misa, las figuras conmovedoras de la catedral, las butacas corroidas del auditorium, San Martín apuntando con su dedo al cielo, el monumento a la madre, y la plaza más horrible del mundo. Y no le digo horrible porque lo sea, sino porque de vez en cuando iba, me sentaba al borde de la fuente, que ya sin agua, me contaba mi infancia entera, y Concordia debe ser el último lugar al que se debe ir cuando se esperan visitas.
Concordia, cuya cualidad sine qua nom debería ser la de poseerme por completo, Concordia considera haberme expulsado de la faz de su alcance, de su río, su lago y sus arroyos, de su puente y represa, de sus cuchillas, de su llanura interminable, Concordia ha dicho, “vuelve para morirte, o ya no vuelvas”. A veces a la tierra hay que oírla. Obedecer sus imperativos. Cuando ya no te quede lugar en el mundo, entonces retorna a donde has nacido.
Buenos Aires es un híbrido, un híbrido cuya forma no comprendo. Mi forma en Buenos Aires es algo que no comprendo. Diré, nací en Concordia, aprendí a andar en bicicleta bajo su halo de ternura, bajo la latencia y la inocencia que pocos años duran en ella. Viví en la interminable Corrientes, con angustia, temor y todos los sentimientos enumerables posibles. Todos los que se pueden menos los que siento ahora, los que me anulan unos cuantos sentidos y pensamientos. Después de años, Corrientes termina siendo el refugio de aquella ciudad que ya no quiere verme. Tuve que viajar hasta Uruguay, correr hasta la orilla del Atlántico para comprender que no soy de ningún otro lugar excepto de aquel que me bañó con su río. Concordia es tan grande que a veces parecería comerse a Uruguay y llegar hasta su Atlántico, hasta La Paloma, que el sol, por una gracia que no comprendo, se pone en el este, espectáculo que no esperaba ver hasta estirar mis piernas hacia el Pacífico.
Maravillas naturales si habré de vivir, que he vivido en los lugares más hermosos y absurdos que conozco. Lugares que me poseen, que me transforman, que colocan en mis dedos y lengua palabras que por momentos no comprendo.
Buenos Aires deseo inexorable cumplido, lluvia ácida eterna en la que me regodeo, llegué. Desde el ocaso más ofuscado, a tanta cantidad de amaneceres, a dios y a la más podrida de las alcantarillas, al frío que cala los huesos, a la hormonal y púber primavera, Buenos Aires, llegué. Buenos Aires, tenés Concordia, tenés Corrientes, tenés mi amor, a mi gato, y a toda tu Julieta. Tenés mi libertad, tendrás a mis hijos, y tendrás a mis venas. Buenos Aires, el día en el que sienta que la hora se acerca, Buenos Aires te dejo, y me compro una bonita parcela en mi Concordia añorada, y pido que sea allí donde me trague la tierra, la tierra que pude oír. 

7.8.12


me pide que jamás escriba acerca de esto
al menos no de esta manera

que la cicatriz me queda bien
que soy hermosa para esto

pienso que intentó decir
que no para el resto de las cosas

y después del verano
del chapeau, del mon amour
de esperar tanto
por volver a enjuagarme el cerebro
en los bañados de su inconsciencia

me abre una llaga incandescente
en medio del estómago
me destroza el ego
me recuerda por qué tenía que volver a buenos aires
me hace llorar dos o tres días

y pido yo
al karma que me encuentre
que me tatúe en la retina
lo que ya jamás debo hacer

pero que quizás seguiré haciendo

después de todo
semejante puente eléctrico
ocurre una vez al año.

6.8.12

karma police
please come
and get me.

4.8.12


y te juro que quería dormir
pero viste lo que son estas horas
y mezclar tantas porquerías juntas, si tan solo

ok, no tengo la menor idea
probablemente de nada
pero sobretodo de dónde estás y es algo que
seguramente disfrutes con franqueza, porque
claro
esta noche inalcanzable soy yo

diluida en el fondo de un vaso de vodka.



un mundo en el que
el viaje de vuelta no existe
y todo lo demás es gratis

el mismo en el que
la dualidad
el poder del argumento
no son más que
el charco en el que felizmente me ahogaría

después de haberte robado un poco de veneno.

3.8.12

y cuando te abrazo es como dios,
pero ni siquiera existe.

23.7.12


con el correr de los días se delinea progresivamente
su anhelada figura de apenas dos o tres colores
centella de los últimos años
como esforzándome para enfocarlo
buscándolo
exhaustivamente
en una distancia que conforme a los segundos disminuye
en él
musa inagotable de mis mejores poemas
la pena de haberle negado, tantas veces
un espacio
pero en el pasto perfecto
eternos
uno sobre el otro
debajo del otro
detrás del otro
delante del otro
me toma por el pelo
me acaricia intermitentemente
me susurra al oído
lo que sólo él y yo conocemos
para distraerme, inmovilizarme
entonces sí, finalmente
ganar el espacio
sin resistencia alguna
entrarme hasta la última consecuencia.

22.7.12


en la otra vida
la anterior
o la del multiverso
de esos multiversos que abro
cada vez que cruzo el semáforo en rojo
cada vez que abro el armario
y las veo ahí, esperándome
en la inmortalidad cuántica
en la que planeo vivir
mientras que
in the meantime
muero todas las demás veces
yo esta noche estaba volviendo
a la casa de alguien
porque ni siquiera es mía, ni fue mía
estaba volviendo
a una casa
que ya no tiene cama ni habitación para mí
que ya no tiene almuerzo familiar
que ya no tiene fraternalidad
yo tendría que haber vuelto
por respeto y temor
al verano

pero no
cuando tesla, cuando
una parte de mí se disgrega
y me abandona
decide tomar exactamente el camino contrario
su antítesis, su no ser
que es ser en realidad
por momentos más ser que yo

entonces siempre
un porcentaje de mí
roído
tal vez pequeño
seguramente
cada vez más diminuto
decide quedarse
de este lado
en esta vida
que se conforma
que tiene planes a mediano plazo
que desea construir los largos
que escribe menos
y piensa
en imágenes

y que por alguna extraña razón
de imaginarse el exilio, que es en
apenas unos días
aunque todo se disgregue
y yo siga quedándome de este lado
con la apatía y la desesperanza
de que todo de repente
funcione
funcione de manera mórbida
sin cuestionamientos, sin pesares, simplemente
el exilio queda en chaco
y probablemente resulte impenetrable

pero hay algo
está esto
lo que no me deja dormir ahora
y son todas aquellas partes de mí
que mato
en cada pensamiento de realmente matarme
y suelto
en el semáforo, en las pastillas
en algún que otro corte,
pienso

ignoro la puerta
la puerta no está
no quiero luchar
por los amores que quiero
ni por los que amo
porque por alguna extraña razón
me dedico a la comodidad y a lo conveniente
a lo que se supone que va a mantener mi organismo funcionando
sin grandes sobresaltos
girando

cuando el sobresalto real
es
estar frente a una pintura
que se consume el decorado
y te empieza a carcomer por dentro
no sólo perder el pleno uso de la razón
sino también temblar
anular la respiración
que se traduce al jadeo
de una mano clavándote contra la pared

y yo cierro la puerta y la niego
porque pateártela esta noche
como si no quisiera
pero
realmente hacerlo
es tirarme de cabeza
al suicidio de las únicas partes de mí
que se preservan
cuando me niego vivir
para seguir viviendo.

17.7.12


sos un punto medio
casi que fijo
al menos en la estructura
pero sustancialmente volátil
la partícula alfa
la cápsula de veneno
lo justo
lo que queda entre el titán
con todo su poder de cercana lejanía
de apenas rozarme una ceja
de apenas un gesto
una palabra
un tono de voz tan tierno, y a la vez
ese mismo
que sabés que me lleva a morderme los labios
aún así
no nos has visto
pero podrías imaginarnos más apasionados que nosotros
increíblemente más viscerales
con un amor
anclado en tierra
imposible de ser arrancado de raíz
tan en tierra
que sólo conoce de inframundo
cuando se aleja del cielo más hermoso
porque sabrás, sí
a él le mostré concordia
un punto medio
entre él y mi proyección de vos
una que salió perfecta
un globo de helio flotando en el aire
que ví camino al viaje que emprendí la noche en la que lo conocí
hermoso, hilarante
con frío
con una palabra entre los dientes
que venía haciéndome ruido
y vos sabés
lo que pasa cuando hay ruido
que cuando no nos vemos
no sólo no sé a quién amo si es que amo
es tenerte en fotos, videos y poemas
y largas, largas charlas durante mis sueños lúcidos
que quizás vos soñás también,
un punto medio
entre el delirio de querer que entre todos ellos estés vos
pero estaba él
y ahora está el titán
a quien me gustaría poder decirle
que ésta vez estoy lista
para el millón de hijos
y el millón de años luz en casa.

16.7.12

una mancha roja
que no sale
en el primer intento
en la primera jugada
aunque le haya tirado y resfregado, no
pensé
tendría que haberla dejado intacta
despegarla
como si todos sus componentes se tratasen de sintéticos
justo lo contrario que a la sangre
pero sabía, ésta seguiría roja
esperaba
que ya no estuviera
entonces el primer lavado
es una suerte de lavado de todo lo demás
una suerte de piraña
es mi favorito, pensé
y ya no puedo vestirlo
lo arruiné
con fe
de que cientos de componentes sintéticos
similares a los que tengo recorriéndome las venas
fueran a salvarlo
a salvarme de algo
y como para el verano desvanecer
esa puta mancha roja
que por alguna razón que desconozco
siento más bien que no se borra.

al fin y al cabo: todos hablan de lo mismo.

15.7.12

que me cumplan feliz.

11.7.12

canto bajo relieves
nave tierra, sigo tu voz
bailo brotado de ilusión un sueño tibio para los dos.

¿qué otra cosa es un árbol más que libertad?

y si te abrazo, es para sentir 
que a nuestro amor nunca podrán sacarlo de raíz.


y aunque por momentos no parezca,
esto es lo que me hubiera gustado escribirte
cuando tanto no escribía
o más bien
mis pies no tocaban el piso
sentada en algunas sillas de la casa
o mi yo-lírico, tan dedicado a la prosa, a la ficción
no escribía poemas para nada y para nadie

y ya que ahora me vas a faltar
todas las noches
todos los días
que me vas a faltar
la mayoría de los sábados
que eran mis favoritos
porque podía levantarme tarde, no ir a la escuela
mis favoritos porque concordia en invierno
era un poco quedarse, apenitas
en la cama
pero concordia siempre generó en mí
las ganas de salir
de ver ese cielo enorme
que es tanto más grande
que el de otros lugares

y ya que me vas a faltar los sábados
también me van a faltar los discos
los discos de los sábados
de los ochenta
de camouflage
de tu buenos aires
buenos aires que yo conocía poco
pero que casi a esta edad
la que tengo yo ahora, la que voy a cumplir en breve
los dos conocíamos mucho
como si yo simplemente
pudiera meterme
en un túnel del tiempo de colegiales
y verlos a vos y a mamá
ver a pablo vivo
pablo que me falta todos los días

pero ya que me vas a faltar todos los días
no sólo los sábados
sino también los días en los que no quiero levantarme
en los que abro los ojos, sin ganas de nada
y me encuentro con un montón de pastillas
que son las que hace un año, mueven los hilos
digitan las cosas
continúan la vida que yo por momentos no quiero seguir

me vas a faltar también las noches
en las que mamá no quiere leerme un cuento
en las que mamá se queja de cómo soy
de que hubiera preferido a una persona más pragmática
pero soy esto
el plan de ninguno
y la ejecución de ambos
hasta de pablo, pobre pablo
cuya tumba en unos días tengo que ir a conocer
tengo que atreverme a conocer
¿sabías vos, que no conozco ninguna?
es decir
que de todas las muertes
que me azotaron en los últimos años
nunca quise ir a la de pablo
porque a veces siento que está vivo
que simplemente está de viaje
que puedo ir a tocarle el timbre
a vuelta de obligado 2565 pb b
y que puede abrirme la puerta y sonreirse
y preguntarme qué hago, piba
y recordarme de brasil
de cuando me dormía en el auto
diciéndole, pablo
mirá la ruta, mirala conmigo
mirá lo que yo veo
porque papá está manejando y no puede ver

entonces admito, sí, estar viviendo con pablo de viaje

pero por alguna extraña razón
hace casi un año
me desperté y me metí a la ducha
estaba tan enojada con vos
después de todo habían sido nuestros cumpleaños
y poco hicimos por el otro

y mamá hizo eso que
jamás le hubiera permitido que haga
abrió la puerta, la desquiciada
me dijo, necesito que hables con tu padre
no sé si estabas o no en el teléfono, pero le dije que no quería
y me terminó gritando
que pablo estaba muerto

y a pablo tuve que escribirle
por no poder ir a enfrentarme a su tumba
en los días horrosos de la autopsia
en volver a su casa
en abrazar a sus hijos
hijos que cuidé tanto, tanto tiempo
en sentarme en su mesa
y pensar qué contestaría

¿sabés qué fue lo último que hablé con pablo?
le pregunté qué se sentía nunca haber creído en nada trascendental
qué se sentía no haber bautizado a los hijos
y me dijo que se sentía bien
pero yo no me siento bien

porque pablo nos falta a todos
en las noches y en los días en los que vos no estás
pablo no está tampoco
pablo tiene la ventaja
de encontrarse de viaje
vos tenés la dicha de estar a un pasaje de seis horas de colectivo
y sin embargo, no estás

pero no estás hace tiempo
y estos días entendí que
aunque ames y desgarres
y te desgarres a vos mismo
no estar, aún así
puede ser una elección

entonces julieta de metro y medio
podría haberte escrito
y ahora que me vas a faltar
en los días
en las noches
yo te voy a extrañar
menos que como si te hubieras muerto
porque estás de viaje en serio
el problema es que a medida de que pasan los años
las posibilidades de volver del viaje
son tan tontas,
se apagan cada vez más

entonces si ahora te digo
basta, viajemos juntos
vamos a la tumba de pablo
quiero verla y entender que no vuelve

qué pasa si ahora te digo
basta, es tiempo de terminar con este viaje
este condenado viaje
que empezamos hace quince años
del que me cansé
me cansé de ir en el asiento de atrás
me cansé de ir en el asiento de atrás de tu vida
pero sobretodo de la mía

me cansé de nuestros poemitas insulsos
esos que nunca te doy
salvo algunos
con los que a veces bajás la mirada y llorás

y ahora que me vas a faltar
y te estoy hablando casi como a un amante
casi como a un proyecto que se desgrana
digo
y ahora que me vas a faltar
¿me vas a faltar dónde?
está claro: me faltaste en todas partes
días, noches, discos, ejemplos, consejos, reproches
autos, jets, aviones, barcos
discos
discos
discos

la paja en la nariz y discos

y en concordia
y en ese cielo gigante
que no puedo ver desde enero
pienso
volver pronto
sacarte una foto
una foto en la que parezca que yo te quiero
y que vos me querés también.

10.7.12

cinco lunas
semi-llenas
e intentar mantenerse sobrio
y alejado
de los objetos cortantes
de la bañera, de la sobredosis
de la cama, del gato
del dolor de cabeza

sólo para poder decir el domingo
que llevo un año más en este mundo,
un año que llevé muy mal.

7.7.12

Y, si de repente
una tregua
no significa perdonar

y simplemente
estar mejor.

3.7.12

la ex-mujer pájaro
la que muerde como tal
se desconecta durante dos días de su vida
y se escapa a lo de pablo

hablan un rato sobre paula
aunque no lo suficiente
como para saber cuando
le otorgarán la enroscada cualidad
de tener carne y huesos

y comen, y fuman, y ríen
y ponen una película
aunque él se duerme en la mitad
destrozándome un ombro

y tu ex-mujer pájaro descubre
que si mantiene la cabeza
debajo de cierto límite
no afecta la proyección,
ni a binoche, ni a kiarostami

creo que a lo de ex-mujer acabo de inventarlo
pero queda lindo, ¿no?

y levanta la mirada
cuando lanza el humo de sus entrañas
y se queda mirando, obnubilada
los arabescos verdes del haz
y los demás creen que está drogada

más drogada que de costumbre.

1.7.12

la cuadrícula, los dientes
alguien grita en un idioma
que ya no puedo decir que desconozco
que admito comprender, a pesar de los límites
ese sonido gutural
evocando
visceral
el nombre de mi obra
y de otras tantos
o más bien unos pocos
a los que quise arrancarles
la lengua
con los dientes
con lo que acabo de ver y sentir
que pensé no pasaría
o quizás esbocé, fugazmente
comprenderás, esta noche es larga
o viene siéndolo
o bien que querría
encontrar la forma insulsa
de teletransportación o viaje en el tiempo
para borrar con astucia los hechos que me trajeron a este lugar
después de todo, en otra realidad
en otra selección de potencialidades
en el infinito
el pecho no me duele
el gato me acaricia
mientras duermo.

o no siento,
mejor si no siento.

las presencias de los que no veníam,
las confidencialidades
y plumas ajenas
papel
películas, corazón
que no siento.

30.6.12

purga

27.6.12


Estaba fumando en la vereda de en frente. La de “en frente”, le digo. La de la casa de Pablo. Sabés que hubo una noche en particular en la que fui abandonada, esperando porque me busquen antes de un viaje. Esperando ser buscada de una clase, para armar la valija e irme de viaje. Y por alguna extraña razón entré a lo de Pablo y me senté en la cama del cuarto de al lado mirando a través de la ventana la puerta de la facultad. Esa ventana que tiene, justo a la derecha, sobre la que está apoyada una cruz, calculo que con una imagen de jesús clavado en ella porque, eso es lo que tienen todas las cruces, pero, yo nunca entre ahí.
Y recuerdo bien el primer día de clases, en el que, mi segundo día en Buenos Aires. Quizás el tercero. Lo definitivo. La noche anterior me había acostado un poco tarde, había hecho enojar a mamá. Había llegado tarde a la casa porque me la había pasado en un telo en un turno largo de cinco horas adentro de una bañera gigante y asquerosa con el titán. Estaba en Anchorena o algo así, a veces íbamos. Pero esa vez era como la definitiva, entonces estábamos contentos. Y la mujer cuya mitad del cuerpo se había paralizado, tal como se me paralizó a mí la cara una vez, y es por eso que sonrío con la mitad de la sonrisa, como te dije hace un tiempo, es fantástico, porque, puedo reirme de un lado, del lado que me convenga, y la otra persona no puede verme, como ese personaje de Batman.
Pero lo importante igual es que, en la vereda de en frente tuve una idea, que no pude escribir porque estaba fumando y esperando mis apuntes, y pensé que iba a sacar la libreta después para tomar nota de la idea de un poema que quería hacer, y se fue. Y creo que ya no va a volver porque yo siempre tengo esperanzas de que esas ideas vuelvan pero me parece que al final no lo hacen.
Estuve viendo mucho Woody. Sé que es un cliché. Quiero tratar de ver todas sus películas en estos días. Por alguna extraña razón, cuando los dos estamos en Buenos Aires, aunque la lluvia nos encuentre y seamos personas que no usan paraguas, todo está mucho mejor. Porque vos estás por ahí, misógino, con alguien, yo estoy por acá, misógina con alguien, y no nos vemos ni nos hablamos, pero estamos acá.
Cuando vos te vas de viaje a veces me gusta pensar que te acordás de mí un poco, como lo hacés acá y lo hago yo, sólo que, cuando te vas me recuerda mucho al verano, y son espacios inalcanzables de tu cabeza.
Pero la cuestión es que cuanto más Woody miro, a pesar del cliché, cuanto más el pecho me duele, porque me dolió estos días y los médicos se cansaron de meterme y sacarme de aparatos inservibles para decirme que no tengo nada, y obviamente es mi cabeza, y ahora pasa todo el tiempo excepto cuando escribo o cuando miro Woody, porque sabés que empecé a escribir en espiral sobre mis lámparas, como me dijeron que hiciera, y escribí cielitos restringidos y casi que me alcanza toda la lámpara de papel para terminar el kilómetro 29, pero la próxima vez lo voy a hacer mejor, y me gustaría que lo veas, pero es esto: cuánto más Woody miro más me convenzo que vos y yo tenemos mucho que ver con ellos.
Entonces, de anoche, de la conversación tan larga, y de la locura, te digo, anoche me dí cuenta de que no sé a dónde vamos, no me importa dónde vamos, habrá un día en particular en el que te vayas para siempre, y espero que falte para ese, pero, ahora, ahora no sé dónde vamos, apenas si sé dónde estamos. Yo por acá y vos por algún lugar de ahí, que particularmente hoy no me queda cerca, pero vos, loco, me recordaste cómo era vivir. Cómo era el mundo antes del escitalopram. Como era escribir, y leer, y no dormir, y caminar, y aún en tu ausencia, caminar, y pensar, y dibujar, y hacer cosas y ver películas, y publicar libros, y estar sucio, y no haberse bañado, y cocinarle a otro, y vivir, yo me había olvidado de cómo era vivir, y no sé si sos vos o alguien en el mundo, que pueda o no salir de Woody, es que me hiciste acordar que en algún lugar hay alguien ahí, alguien para vivir así.

26.6.12

sí

hoy me dí cuenta de que sí.