12.5.10

de velar se debe

Porque no te tengo, lo único que me queda es dibujarte. Yo ya estuve trabajando con éstas hojas antes. Hace tiempo, sí. Te pensaba elocuente, distraído. Te pensaba despeinado, desagradecido. Particularmente imberbe, en todas las situaciones de la vida, excepto conmigo. Lo suficientemente intrépido como para salir a ver el río a cualquier hora, y compresivo para quedarse una tarde entera en la cama. Sin alas que coserte, ya las tendrías. Habrías escuchado todo lo que yo, e inclusive más, entonces vendrías a colocarme música en los oídos. Tenías que ser arquitecto del porvenir, tenías que ver que el universo lo configuraba. Entonces verías a través de mí como yo te hubiera atravesado, comprenderías todo, que soy lo que sucedió conmigo, que soy el accidente de otros, y a la vez, el mío propio. Las películas serían siempre hermosas. Las canciones serían siempre hermosas. Sostenerte la mano porque hace frío sería siempre hermoso. Porque no te tengo, lo único que me queda es dibujarte. Porque no te tengo, tampoco existís, y me arde.

10.5.10

all art is quite useless.

No creo. Iván Miusov carcomió todo lo que quedaba de mí. Entre él y Bukowski lo hicieron. Después llegó Alejandra Pizarnik y se sentó a tomar el té con nosotros, con nosotros y con Hegel y con Mílena Jesenska, y con Catherine Howard. Estábamos divinos, todos. Estar dejando de fumar es un poco eso, sentarse con todos esos que fumaron toda su vida y vienen a pegarte una patada diciéndote “cada vez que lo quise lo tuve, pero vos estás en plena abstinencia”. Como si después de sonarte ya todos los dedos, haber agotado las posibilidades de conversación, haber intentado que el otro quiera venir a tu casa, haber molestado al gato, haber mirado las películas que te quedaban, haber limpiado y cocinado y esperado, no sirve para nada. Querés un cigarrillo y nadie te lo da. Tenés plata para tener un cigarrillo, pero sabés que no debés. Tenés personas fumándote un cigarrillo, y las envidiás.

Después, también, tenés esas personas que te odian o simulan odiarte o simulan quererte mientras en el fondo te odian. Eso es lo peor, porque te hacen sentir que no importa ya lo que hagas, no vale la pena. En serio, yo me casé con la idea de seguir peleando, pero a veces tengo miedo de que sea la única persona con la que alguna vez me case.

Entonces, Ariadna funciona cual tampón para no estar comiéndose la cabeza. Pero tampoco sirve, porque las luchas duran años y no se pelean del lado de afuera.

Existe un caballo, que no era mío. Aranza ayer se lo cruzó en la calle, que iba con dos mujeres. Porque ni yo ni otra ni dos, siquiera, habrían sido suficientes. Nunca fue mío, en cambio ella. A este punto puedo contar todos los intentos de sabotaje que tuvo contra mi persona, adrede pienso que quería matarme, pero, ¿Por qué no lo hizo?, podría venir a ahorrarme éste desastre.

Porque éste desastre también tiene que ver con el envase de plástico. El día que, y falta poco, las fuentes se quiebren, para mí se terminó y la teoría del descartable se pone en práctica. Tanto en práctica como Rodrigo hubiera hablado de la brazo-cuello dependencia. Por suerte, y no tanto, yo no la padezco. Pero porque a diferencia de todas esas pendejas que sí la tienen, yo voy de frente, escupo, digo. Así me va, y así me fue siempre. Mal.

Las fiestas tienen esa cosa de simular. Vos llegás y te encontrás con gente que no querés ni ver, gente que querés ver pero que no quiere verte, gente que planeaste ver, la gente que planeaste ver y no viste, los fantasmas de la gente que en otra situación sabés que habrían estado ahí pero ya no están, y por sobretodo, todos esos amigos que falsamente te ilusionan diciéndote que van a ir, pero encuentran algo mejor que hacer. Y yo, yo con respecto a eso, lo mínimo que tengo es un agujero en el pecho. En mi no pedir nada, también está el no pedir que vengas conmigo. That’s the way the cookie crumbles, que es como decir que ahí se equilibra el universo. Entonces el único que te queda es Rodrigo, al lado tuyo, siempre, representando todas las faltas que tenés en la vida. Quizás mostrándote cómo abrazar la oscuridad. Quizás haciéndote reír, inútilmente. Quizás haciéndote sentir que después de todo, ir no era una mala idea.

Que no soy la misma de antes, y mirá, no sé, grave sería. El día que entiendan, algunos, que un día, un solo día en mi vida puede representar un año entero, cerrarían la boca y se limitarían a elegir entre comprar y no hacerlo. Como ese libro que agarrás, que manoteás, que violás y que volvés a colocar en el lugar sólo porque lo hiciste para joder.

Mi forma de matar a la gente es cogérmela, dije, pero la verdad, no pude hacerlo. Es el mal. Se ve que estoy lo suficientemente destruída como para dedicarme a asesinar, a construir una máquina, a viajar hasta la biblioteca nacional sólo para figurarme a Iván sentado ahí, conmigo al lado, contándole que yo también sé lo que es no poder morirte. Porque es así, no puedo morirme. Tengo demasiadas responsabilidades como para morirme, y a la vez, esas mismas responsabilidades vienen a patearme la cara y a decirme “la verdad es que mucho no nos importa que sigas funcionando”. Entonces esperá, que estoy respirando. Pero ya estoy cansada de estar mandándole órdenes a todo mi organismo para que continue andando.

Cuando es domingo llorás, y llorás como la puta madre. Llorás por los viejos tiempos, por esas semanas enteras en la cama llorando, en las que te dormías a las 9 de la noche, te despertabas a las 3 de la mañana, recordabas lo que había pasado, volvías a llorar, te querías arrancar la piel, te quedabas dormida, te volvías a despertar, y así sucesivamente, mientras la gente te llamaba a ver si ya te habías muerto, sólo para desempolvar el traje de luto.

Pero hay un detalle, ahora también llorás por haber hecho que llore otra persona. Porque el ser libre y el tomarte la soledad como un regalo no dejará de volverte una hija de puta. Y ese poema de Bukowski, que justifica el regalo, no lo convierte en eso, lo convierte en una condena. La condena de saber que por mucho que intentes nunca vas a ser como ellos, entonces vas a tener todo ese peso existencialista a cuestas por siempre. Cada vez que mires al mar vas a desear estar pegándote un tiro, porque toda la basura acumulada que tenés en la cabeza, en comparación con eso es la nada misma, es inclusive peor que la partícula de polvo que representás a nivel universal. Y eso es lo superior, y eso es lo que te quema.

Pablo dijo, sentado acá, hace un par de días, que tenés un problema con el fuego. Obvio que lo tengo. Lo admito, lo sostengo. Desde el momento en que le permitís a un hombre recorrerte la piel, todos los problemas tienen que ver con el fuego. Porque eso es lo que el sexo hace, te quema. Te destruye, te arruina. Y por eso, por un mínimo restante de instinto de autopreservación, todavía no cogiste. Pero te vas a encontrar un día de estos queriendo hacerte mierda, y entonces va a suceder. Porque ya no querés matar al otro, te querés matar vos, y como tenés demasiadas responsabilidades como para morirte, estás dedicándote a vaciarte por dentro en un principio, para que llegada la hora ya no quede nada, entonces puedas hacerlo.

Al hacerlo, vas a dejar de extrañar determinadas sensaciones y todo lo que conllevan. Vos y yo sabemos que ese dolor, ese filo, lo que pica, lo que sea, lo que no vivís desde aquel enero está esperándote. Es como el lobo en la punta de la cama que te incita a volver a toda esa basura. Entonces pensás que podrías estar metiéndote por la nariz toda clase de sustancias, que podrías estar fumando, pero el sólo escribir fumar te hace pensar en lo mucho que querés hacerlo, y en la tercera ducha que te estás por clavar, primero porque querés fumar, segundo porque querés coger, tercero porque te querés matar, y porque estás sucia, sucia, sucia.

Julieta no asiste, insiste. Esa es la clave de todo. Me vas a ver quejándome por cosas por las que ni siquiera debería, las que ni siquiera creo. Es inútil. Todo intento de tocarte el alma es inútil. All art is quite useless.

ustedes son

ese no es mi caballo, nunca lo fue
en cambio ella.

9.5.10

sangre, deux

hay una cosa
que es hasta lamentable

cuando me clavás las garras en el pecho
cuando me das con lo mejor que tenés
(que es lo peor que yo tengo)

cuando tus uñas me están abriendo agujeros
(y cómo te gusta llenarme de tierra los ojos)

entonces la sangre que brota de mí
es, justamente,
la que está saliendo de tus dedos, hermana.
La diferencia radical entre nosotros dos es que yo pienso en vos con ternura, con dolor, hasta con culpa. Vos sos un completo desquiciado.

8.5.10

ariadna

Lo más inteligente que puedo hacerte en éste momento es atarte un hilo, cosa de que cada vez que entres pueda tirar hacia afuera y obligarte a salir.

honey, don't

pero entonces sé
cuando me miro al espejo
que eso que les pasa a ellos
en realidad no es para mí
en realidad no me toca
en realidad no me roza
porque soy un hueso difícil de roer, y entonces
el amor
con lo que sea que signifique
para mí está quemado, privado.

7.5.10

enero, 13

me surge pensar que no era necesario
pero bueno, como que ya es un poco tarde
hay que hacer de cuenta que las fichitas están repartidas
y lo que nos resta es matarnos
aceptar lo inevitable
o darnos cuenta, de una puta vez
que cada uno, por su parte
lo está matando.

1.5.10

y se olvida, me olvida, nos entierra.

Me siento un cráter, frío, confundido. Un beso, su pelo, su perfume. Una mano que me acaricia. Mi cuerpo, acercándose al suyo. Un beso sobre su beso sobre mi beso sobre su beso. Su columna arqueándose hacia mí, sus pechos rozándome, su pelo, su pelo. Una lengua que acaricia otra lengua tímidamente y a la vez con éxtasis. La ropa que se queja y se sale, se cae. Un juego al que no sé jugar, pero que ella quiere enseñarme. Me arriesgo a aprender. Mi boca buscando una boca, un cuello, un pezón, un ombligo. Ana está particularmente hermosa, con la lluvia que le cae sobre el cuerpo y se evapora, Ana viaja por las sábanas como un animal siguiendo su instinto. Ana me hace el amor, coloca las cartas de su mazo en mi cuerpo y se olvida, me olvida, nos entierra.

29.4.10

jota

Una película
la lente perfecta
un filtro real
haciéndote sentir
que los colores te revuelven el estómago
un riel
por el que corre el carrito que lleva la cámara
mi casa minada de vías
como en una scalextric

julieta abrió los ojos
hinchados
ojeras
diclofenac
dos, y otra pastilla que le da vertigo
pero de la que no habla

el gato jugando con el blister
en la mesa de luz
pidiendo atención
gimiendo
perturbando la persiana

julieta abrió los ojos y la boca
y las manos

julieta no habla de lo poco que durmió

una remera de los beatles
recortada
en sus mangas, cuello
ya ni siquiera pueden distinguirse sus caras

los pies caen
como una marioneta de la que fueron soltados sus hilos
dos pies congelados
por la anemia
y el ahogo que se experimenta al dormir con medias
con sus uñas pintadas
de negro, siempre
y primer plano

a los muslos
el primer escalofrío del día
la piel de gallina
el borde de la bombacha
los hombros caídos
homóplatos deprimidos, cabeza gacha

la mano que recorre la nuca
los ojos siendo revoleados hacia el techo
el sol y la miel

inhalar por la boca
mientras el pecho se infla
las tetas rozan a paul y a ringo
pero ellos no lo notan

julieta erguida
es una bestia de un metro setenta y cinco
completamente despeinada
que se pone los anteojos
para mirar peor

siento que la cabeza me explota
y recién me despierto

se lastima un pie con el carrito
que la persigue hasta el baño
dejando atrás cierto dibujo
en la cabecera de la cama
que habla de la revolución
de los diescisiete años
de los sacos a cuadros
el pasto en el pelo
el manifiesto comunista
las canciones de protesta
y un anhelo de tomar un arma
gritar en medio de una plaza
que hay un sistema que se está cayendo

prende la luz
las pupilas se contraen violentamente
y duelen
encandilarse duele

julieta frente al espejo es el fantasma
de las cosas que una vez dejó de hacer
tiene casi veinte, pero el color de sus párpados
susurran unos treinta
julieta y el cepillo de dientes
julieta y su padre
julieta y las cerdas en las encias
julieta y la pelvis rozándole el lavatorio
mojándose y puteando

julieta meando
queriendo volver a la cama
tirando la cadena
apagando la luz
cerrando la puerta

julieta mirando la computadora
los cuadros que cuelgan en la pared
el sillón
la parva de libros sobre la impresora
lo que escribió una vez
lo que le dice borges
y lo que se olvida de cortázar para no sonar cliché

julieta tomando la taza verde del felino
abriendo el tupper con el alimento balanceado
hundiendo la taza hasta llenarla
pero hasta cierta medida
dejando caer el agua sobre un vaso
para después llenar los respectivos recipientes
y callar de una vez por todas al que llora

julieta rascándose la cabeza
puteando
tomando un lápiz de los tan divinos portalápices negros
para enroscarse el cabello
y sujetarlo con eso

julieta tomando el paquete de cigarrillos
abriéndolo
sacando uno
prendiéndolo fuego
besándolo
chupándolo
fumándolo

julieta con las manos frías
dejando sonar el teléfono
llevando a la cocina
los vasos de la noche anterior
las cenizas
mirando los papelitos pegados a la pared
que hablan de qué hay que hacer
a quién llamar
a quién llevarle plata
a quién hacerle un favor
a quién chuparle la pija

julieta tomando un frasco de una repisa
destapándolo
llenando un bowl con cereales
volcándole lo que queda de leche
reventando los copos con una cuchara
llevándosela a la boca
masticando
relamiéndola

julieta es un agujero
y un fantasma
y un agujero

julieta anoche brotó de la rabia
y del sueño
lloró
gritó
sollozó
rasguñó la almohada
las sábanas
sus brazos

julieta mirando una hoja
pegada con cinta
en el armario
de algo que bukowski dijo
de algo largo
que le mostró juan
juan que ya no está
que habla de una lucha
de un camino que hay que andar entero
o de lo contrario no empezarlo en absoluto
que prometió religiosamente leer todas las mañanas
para no matarse por las cosas que está haciendo
y seguir escribiendo

julieta se sentó
en el sillón nuevo
y el carrito se quedó quieto esperando que se mueva

vos querés
que julieta coja delante de una cámara
que se le paren los pezones
y las ganas

vos querés
que julieta te diga
que se masturba
leyendo el diario
prendiendo un fósforo

vos querés que julieta se siente
y escriba
sobre lo que es quedarse parado
descalzo, congelado
del lado de adentro de la puerta
con la llave en la mano
la sed de salir afuera
una trompada aflorando en su puño
hacerte entender las cosas
y un grito en el pecho

pero julieta es un agujero
y un fantasma
y un agujero
y un teléfono que no para de sonar
y las agujas de un reloj que le pinchan la espalda, la vida.

22.4.10

Recorro entre la muchedumbre tan pacífica,
desierta manufacturada de antojos siniestros porque sí, y mientras el cielo se recubre de gotas inmensas, que caerán en pequeños pedacitos de hígado atravesados en su garganta grasienta mugre que recubre el suelo y que nadie, nadie va a venir a juntar los trozos filosos cortantes de su piel podrida y demacrada figura que no baja de mi pecho, por mucho que lo intente, por mucho que desee que se caiga del lugar a donde pertenece donde tan bien lucía alegre y feliz
como en una vieja foto que me dice que eso ya no está bien, tranquilo, sentado con la mirada fija en el señuelo que hasta entonces tanto bien le había provocado, pero que hoy,
por mucho rótulo que quieras ponerle, se
desvanece sus prendas de disfraz muñeco pardo hilachiento
y gracioso que se me esboza en la sonrisa, por la que
luché fervientemente, un pedacito que te
regalo de cumpleaños feliz feliz feliz santa virgen que nos
protege el ánima, la abriga, la sucede,
la moja delicadamente en aceite con tal de que
permanezca allí, con el pecho a contra luz,
palpitándote de sangre violeta brillante de muertos azules
brillantes
que se asoman por las hojas de la persiana,
se diluyen, se acaban.
Otras noches
placenteras
visiones de pilas de diarios de un mundo completamente distante,
distante muñeco saltarín de paja, como la que me hiciste en verano cuando podía ver y sentir, o salir, a veces da lo mismo que reventarse un poco, aunque a veces no tanto, qué sé yo a veces busco cosas donde no debo morder eso, es malo, fundido entre las gotas de lluvia que caen y que no dejan de caer en la tentación del malévolo, satán te va a ir ganando de a poco.

el padre

Alejándote no ibas a solucionar nada. Te gustaba decir que eras mi espejo, mientras te calzabas una máscara y me acechabas por toda la casa sínicamente. Cuando me hablaste de plantas creciendo en mi estómago o de tornillos cayéndose de mi sien eras el único que podía solucionarlo. Las luchas no terminan del lado de afuera. Las luchas duran años.

las madres

Nunca tocaste nada, como atajándote. Anoche te ví dormir a contraluz y supe que acabaríamos igual, que resultaríamos de la misma unión de un delirante y un condenado. Te serví café sin siquiera saberlo hacer. Te escuché, te escuché. Sos el principio, pero a veces creo que mi existencia entera ya estaba resuelta.

20.4.10

me

me estoy enfermándome estoy oxidándome estoy desangrándome estoy asfixiándome estoy esperándome estoy abrazándome estoy castigándome estoy reventándome estoy callándome estoy digiriéndome estoy deshaciéndome estoy olvidándome estoy salpicándome estoy riéndome estoy dibujándome estoy recreándome estoy desfigurándome estoy borrándome estoy negociándome estoy abrigándome estoy resguardándome estoy taladrándome no estoy me.

17.4.10

maripositas

de ahora en más
me vas a abrazar
sosteniéndote la boca de la culpa
diluimelo
en cuarenta y siete partes de agua
para que no note la diferencia
entre tenerte y la nada
decir que está todo bien
a veces es una forma
de no admitir las cosas que están mal
me agota
me deja en cero
que me pidas disculpas
porque no hago nada con tener razón
ni hago nada con perdonarte
ni hago nada con esperar que cambie
ese relojito insulso que tenés adentro
desde que me acuerdo
y a mi manera
te mantuve cerquita
como ese portarretratos que miro antes de dormir
pero es para que veas, nada más
que lo que siento sobre todo esto
es un papel
que estoy retorciendo dentro de mi puño.

13.4.10

el lugar

Esa muchacha sabía muchas cosas. Poco a poco me fue entrando como una fiebre, un torbellino donde se iban mezclando preguntas y respuestas, teorías, todo aquello que no sucedía mientras ella estaba presente; ahora, sentía que algo se me escapaba, que la comprensión de todas las cosas estaba muy cerca y alcanzaba a rozarla apenas, y luego desaparecía. Después, un poco más sereno, pensé que había hecho un entrevero de planos mentales, y que era la muchacha, y no la comprensión lo que se me escapaba; que ella era algo que no podía poseer ni controlar, alguien que sabía muchas respuestas a mis preguntas y que sin embargo, no habría de responder, alguien que, al menos, podría servirme de consuelo, de compañía, pero que también a esto había de negarse. Nuevamente sentí que la rabia me dominaba. La descargué contra las molduras restantes, pero no sentí interés por ver qué ocultaban. Volví a acostarme, tapándome la cabeza con la almohada y me dormí, presumo, antes de que se apagara la luz.

11.4.10

smile

cagándonos de risa de la gente que recita
imitándolos
parecería que todo lo que hay que poner para que una poesía funcione
son palabras burdas
y poner la voz así
vestirse asá
yo te hablo del don de haber crecido sin pito.

las manos

de lo mal que estoy es como que estoy tan bien.

24.3.10

ausencias



Parte del trabajo fotográfico de Gustavo Germano.
Ésta es una fecha que va más allá de una ideología política, tiene que ver con dignidad humana, algo de lo que muchos empapan sus discursos y sin ir más lejos, a un costado suyo están permitiendo y hasta fomentando las peores atrocidades. A veces lo más terrible no involucra necesariamente violencia física; despojar al otro de su condición de persona no logra una victoria, ni un triunfo del más fuerte, ni la imposición de ideas, sino arrastrar al individuo al grado más alto de alienación, de soberbia, de miseria.
La historia de la humanidad se plasma a sí misma como la historia de la lucha, la historia de antagónicos bandos que con cada nueva era cambian sus formas de obrar, de pensar, de manifestarse, pero aún así, la figura dominante-dominado se reitera.
El 24 de marzo para algunos representa memoria, para otros ignorancia. No encontré otra forma que me pareciera más realista que la de mostrar a los desaparecidos como ausentes, como personas con sueños, proyectos y sentimientos, sin importar qué bandera estaban cargando, o a quiénes conocían, o eran hijos o padres de quiénes, o testigos de tal cosa u otra. Eran seres con todas sus virtudes y defectos que estaban, y ahora ya no están. Creo que eso es un desaparecido. Alguien que estuvo presente, y lo forzaron a ya no estar.