29.9.09

necesito que camines sobre mí

tu boca, delicadamente grande
tu risa, deliciosamente corta
tus besos
fuego que construyo en un absurdo
sumamente inquietante
suficiente para
quemar
cualquier intento de cordura
sostener una mirada
sobre otra y
sobre otra
como si no fueran a acabarse
y no saber
si todo el artilugio
es porque nos gusta
o el mero deseo de concluirlo.

No hay comentarios: